viernes, 21 de septiembre de 2012

PERIODO PTOLEMAICO: Relieves


Tumba de Petosiris
La escultura en relieve continúa adornando los más significativos enterramientos de la época. Como por ejemplo la Tumba de Petosiris, en Tuna. En las paredes del enterramiento se esculpen textos mortuorios con jeroglíficos, alusivos a él y su familia, escenas de la vida cotidiana y de portadores de ofrendas. Las imágenes se encuentran alejadas del canon clásico egipcio, como se percibe en la forma de trabajar los pliegues de la ropa y en el cambio de combinación de los colores (aproximación a las obras helénicas).

Los relieves por excelencia de este periodo son sin lugar a dudas los que decoran las paredes de los templos ptolemaicos de Edfrú, Kom Ombo, Dendera y Filé. Los muros de estos templos se encuentran cubiertos con imágenes en los que los reyes y reinas ptolemaicos aparecen casi siempre representados al estilo egipcio. Destacan las imágenes que adornan las fachadas del pilono del santuario de Edfú (profundo huecorrelieve) aparecen Horu y Hathor antes de vencer a sus enemigos. También en Edfú encontramos la Coronación de Ptolomeo IX, donde aparece con las Diosas de las dos mitades del imperio, cada una coronada con la corona de la región representada. El faraón aparece de perfil y el tronco de frente, con la doble corona, el pectoral y la falda corta. Otros relieves importantes son los que decoran el Templo de Filé. Los edificios que componen el templo, fueron terminados durante el siglo III a.C, pero los relieves siguieron realizándose durante el domino ptolemaico y romano. Sobresale el de la Diosa Hathor (en el pilono construido por Ptolomeo XII) Destaca por el suave tratamiento de los rasgos femeninos y la novedosa manera de modelar el cuerpo de la mujer.

Coronación de Ptolomeo IX en Edfú

Estela de Ptolomeo V
Museo Egipcio de El Cairo
Durante este último período de la civilización egipcia, se puede observar en algunos templos, relieves alusivos a la cacería regia y en otros ofreciendo sacrificios a diferentes divinidades. Este segundo motivo se ejecuta en la Estela de Ptolomeo V, Museo Egipcio de El Cairo, que aún conserva parte del colorido original. En la parte central se escupe la imagen del monarca ante la imagen del toro Bucis, cuyo cuerpo se halla cubierto por una lámina de oro. Ante el altar y ofreciendo el sekhet (símbolo de los campos) aparece el monarca con la cabeza tocada con la corona azul, sobre la que aparecen siete jeroglíficos relativos a la divinidad, al faraón y a su esposa Cleopatra. Bajo la imagen aparece un texto tallado que contiene una dedicatoria del faraón y de su esposa al toro divino en el XXV aniversario de su reinado.



El estilo faraónico se mantuvo fusionado con el mundo helénico y romano durante varios siglos, como se observa en las paredes del mammisi, del Templo de Dendera, perviviendo casi sin sentido después de la derrota de Cleopatra con las tropas de Octavio Augusto en el 30 a.C, hasta la conquista del país en el año 642 d.C por parte de los árabes. Aún aparecen gobernantes romanos representados como faraones en ese periodo ofreciendo sacrificios a los dioses de Egipto. Un ejemplo son las imágenes de la puerta del Templo de Augusto en Kalabsa, donde el canon egipcio comienza un camino de extinción irreversible.

Relieves templo de Kalabsa
Tras la desaparición de la cultura egipcia aún se pueden ver posos de la cultura egipcia en el arte cristiano por ejemplo la Estatua sedente de Isis amantando a su hijo Horus, pudo haberse convertido en el arquetipo de la representación de la Virgen María en la iconografía cristiana, perviviendo así hasta nuestros días el modelo de una de las divinidades más relevantes de la cultura egipcia.

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